mejores destinos para los amantes del café

Desde recorrer cafetales entre las montañas de Colombia hasta beber un espresso de pie en una barra de Nápoles o descubrir el famoso café con huevo de Hanói. Este 1 de octubre, Día Internacional del Café, recorremos cinco destinos donde esta bebida es mucho más que una forma de comenzar la mañana: es parte de su cultura, historia y forma de vida.


Hay viajeros capaces de cruzar un océano por una playa paradisíaca, un restaurante con estrellas Michelin o un hotel extraordinario. Pero también existe una creciente legión dispuesta a viajar miles de kilómetros por una buena taza de café.

Y hay destinos que justifican perfectamente el viaje.

Cada 1 de octubre se celebra el Día Internacional del Café, una fecha establecida por la Organización Internacional del Café (OIC) para celebrar la diversidad, calidad y pasión que rodean a esta bebida y, al mismo tiempo, reconocer a los millones de productores que dependen de ella alrededor del mundo.

Para celebrarlo, seleccionamos cinco destinos para amantes del café donde es posible descubrir desde el origen del grano hasta algunas de las culturas cafeteras más interesantes del planeta.

1. Eje Cafetero, Colombia: viajar hasta el origen de una taza

Si existe un destino latinoamericano donde unas vacaciones pueden organizarse completamente alrededor del café, probablemente sea el Eje Cafetero de Colombia.

Entre las montañas de Caldas, Quindío, Risaralda y el norte del Valle del Cauca, los cafetales conviven con pequeños pueblos, haciendas tradicionales, bosques y paisajes de un verde casi infinito. Parte de esta región integra el Paisaje Cultural Cafetero de Colombia, inscrito en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO desde 2011.

Aquí el café no se limita a pedir un espresso en una cafetería. El viajero puede alojarse en antiguas fincas cafeteras, caminar entre plantaciones, aprender a reconocer una cereza madura, conocer los procesos de recolección, secado y tostado y terminar la experiencia participando en una cata.

Algunas haciendas incluso producen y sirven café cultivado en la misma propiedad, permitiendo seguir literalmente su recorrido desde la planta hasta la taza.

Qué probar: cafés colombianos de origen y preparaciones filtradas que permitan reconocer mejor sus aromas.

Dónde ir: Salento, Armenia, Filandia, Pereira, Manizales y Santa Rosa de Cabal son excelentes bases para comenzar a explorar la región. Y, si llegas de un viaje internacional y tienes una escala en Bogotá, puedes aprovechar de hacer una ruta gastronómica por la capital colombiana.

Experiencia imperdible: realizar un coffee tour en una finca tradicional y participar de una cata guiada.

2. Tarrazú, Costa Rica: café entre montañas y naturaleza

Costa Rica podría construir —y en buena medida ya lo hace— una ruta turística completa alrededor de su café.

El país cuenta con ocho regiones productoras, entre ellas Turrialba, Tres Ríos, Orosi, Valle Central, Valle Occidental y Tarrazú, donde los viajeros pueden visitar plantaciones y conocer desde las técnicas de cultivo y cosecha hasta la selección, procesamiento y tostado del grano.

Pero si hay que escoger un lugar para los verdaderos fanáticos, Tarrazú y la zona de Los Santos merecen una atención especial.

Rodeada de montañas, esta región posee una fuerte identidad cafetera y el Café Tarrazú cuenta con denominación de origen. Los coffee tours permiten entrar tanto a grandes cooperativas como a pequeños microbeneficios familiares, conversar con productores y realizar degustaciones y cataciones profesionales.

Es, además, un excelente ejemplo de cómo combinar turismo de naturaleza y turismo gastronómico en un mismo viaje.

Qué probar: café de Tarrazú preparado mediante métodos filtrados.

Dónde ir: Santa María de Dota, San Marcos de Tarrazú y otros pueblos de Los Santos. Y, si llegas de un viaje internacional y tienes una escala en San José, puedes aprovechar de conocer el primer bar centroamericano que entró a la lista ampliada de los 50 Best Bars 2026.

Experiencia imperdible: visitar una pequeña finca o microbeneficio y realizar una cata comparativa de distintos granos y procesos.

3. Etiopía: viajar a la cuna del café arábica3. Etiopía: viajar a la cuna del café arábica

Para un verdadero amante del café, viajar a Etiopía tiene algo de peregrinación.

La Reserva de Biosfera de Kafa, unos 460 kilómetros al suroeste de Addis Abeba, es considerada la cuna del café arábica silvestre y alberga cerca de 5.000 variedades silvestres de la planta, según UNESCO.

Pero probablemente lo más fascinante para un viajero sea comprobar que en Etiopía el café no es simplemente una bebida.

Es un ritual social.

La tradicional ceremonia etíope comienza con el tostado de los granos, continúa con su molienda y preparación en una jebena, una característica cafetera de arcilla, y puede extenderse durante horas mediante tres servicios sucesivos. El aroma del café recién tostado se mezcla tradicionalmente con incienso y la experiencia funciona como un espacio de conversación, hospitalidad y encuentro.

Quien quiera profundizar todavía más puede buscar cafés procedentes de regiones como Yirgacheffe y Sidamo, algunos de los orígenes etíopes más conocidos internacionalmente.

Qué probar: café etíope preparado tradicionalmente en jebena.

Dónde ir: Addis Abeba para una primera aproximación y regiones productoras como Yirgacheffe o Kafa para una experiencia más profunda.

Experiencia imperdible: participar de una auténtica ceremonia tradicional del café.

4. Hanói, Vietnam: el café más creativo del viaje

Si Colombia permite conocer el café desde la plantación y Etiopía acercarse a sus raíces históricas, Hanói demuestra hasta dónde puede llegar la creatividad con una taza.

Vietnam posee una cultura cafetera absolutamente particular, marcada por el uso del phin, un pequeño filtro metálico que permite que el café caiga lentamente sobre la taza.

Pero en Hanói hay una preparación que se ha convertido en una verdadera experiencia turística: el cà phê trứng o café con huevo.

La receta combina café intenso con una espuma elaborada tradicionalmente con yema de huevo, azúcar y leche condensada, creando una bebida cremosa que se encuentra a medio camino entre un café y un postre. La especialidad nació precisamente en Hanói y se ha convertido en uno de los símbolos de su escena cafetera.

La ciudad, además, vive un interesante contraste: pequeñas cafeterías tradicionales y locales callejeros conviven con una nueva generación de establecimientos de especialidad que experimentan con fermentaciones, distintos tostados, cold brew y preparaciones con coco, entre otras propuestas.

Qué probar: café con huevo, café vietnamita con leche condensada y café de coco.

Dónde ir: comenzar por el Barrio Antiguo de Hanói y perderse entre sus pequeñas cafeterías. Un destino particularmente atractivo porque se posiciona como uno de los países más baratos del mundo para hacer turismo.

Experiencia imperdible: sentarse en uno de los diminutos bancos de una cafetería tradicional y esperar pacientemente mientras el café cae gota a gota desde el phin.

5. Nápoles, Italia: donde tomar café es casi un ritual

Nápoles no cultiva algunos de los granos más famosos del planeta. Tampoco necesita hacerlo para merecer un lugar en esta lista.

Aquí la experiencia está en cómo se bebe el café.

En la ciudad italiana, entrar a un bar, acercarse a la barra y pedir un espresso forma parte de la vida cotidiana. Pequeño, intenso y servido rápidamente, el espresso napolitano suele llegar acompañado de un vaso de agua.

Pero existe otra costumbre que explica mucho mejor la relación de Nápoles con esta bebida: el caffè sospeso o “café suspendido”.

La tradición consiste en pedir un café y pagar dos, dejando el segundo disponible para otra persona que no pueda pagarlo. Una pequeña costumbre que convirtió una taza de café en un gesto de hospitalidad y solidaridad y que terminó extendiéndose mucho más allá de la ciudad.

Para sumar historia a la experiencia, se puede visitar el Gran Caffè Gambrinus, fundado en 1860 y uno de los cafés históricos más famosos de Italia, por cuyas salas han pasado escritores y personajes como Oscar Wilde y Gabriele D’Annunzio.

Qué probar: espresso napolitano acompañado de una sfogliatella.

Dónde ir: el centro histórico, Via Toledo, Piazza del Plebiscito y los Quartieri Spagnoli.

Experiencia imperdible: beber un espresso de pie en la barra y, por qué no, dejar pagado un caffè sospeso.

¿Cuál es el mejor destino del mundo para los amantes del café?

La respuesta dependerá de qué se busque.

Colombia y Costa Rica permiten acercarse al origen del producto caminando entre cafetales y conversando directamente con quienes lo cultivan. Etiopía ofrece probablemente la experiencia cultural e histórica más profunda. Vietnam sorprende por la creatividad de sus preparaciones. Y Nápoles demuestra que no es necesario producir café para convertirlo en parte esencial de la identidad de una ciudad.

Quizás allí esté precisamente la gracia de viajar siguiendo el aroma del café.

La misma bebida puede significar una finca entre montañas en Colombia, una ceremonia de varias horas en Etiopía, un pequeño filtro metálico sobre una taza en Hanói o un espresso bebido en menos de cinco minutos junto a una barra napolitana.

Este 1 de octubre, Día Internacional del Café, la excusa está servida: escoger un destino, preparar las maletas y descubrir que detrás de una taza hay mucho más que cafeína.

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