Cocinar en la Toscana, aprender surf en Marruecos o crear una joya en Francia: las skillcations convierten las vacaciones en una oportunidad para volver con una habilidad nueva. Aquí te contamos cómo funciona esta tendencia y dónde encontrar experiencias para probarla. Hay recuerdos de viaje que terminan guardados en un cajón. Otros aparecen cada vez que preparas una cena, tomas una cámara o vuelves a subirte a una tabla de surf. Estos últimos resumen el atractivo de las skillcations: vacaciones en las que aprender algo forma parte del motivo para hacer la maleta. La idea puede sonar exigente para quienes esperan las vacaciones para olvidarse de las obligaciones. Pero aquí el aprendizaje tiene otro ritmo: una mañana entre ingredientes italianos, una clase frente al Atlántico o varias tardes de pintura con tiempo para recorrer pueblos y sentarse a comer sin mirar el reloj. ¿Qué son las skillcations? El término skillcation une las palabras inglesas skill (habilidad) y vacation (vacaciones). Describe viajes que incorporan el aprendizaje o perfeccionamiento de una destreza como uno de sus ejes: cocina, fotografía, surf, idiomas, pintura, buceo o un oficio artesanal. La diferencia está en el lugar que ocupa esa actividad dentro del itinerario. Una clase suelta puede ser una primera aproximación; en un viaje centrado en aprender, se reserva tiempo para practicar, recibir orientación y avanzar. No hace falta regresar convertido en chef, artista o deportista. Tampoco existe una certificación universal que defina estas vacaciones. El objetivo puede ser tan concreto como aprender una técnica de cocina o ganar confianza en el agua. ¿Por qué se han puesto de moda los viajes para aprender? Viajar para estudiar idiomas o asistir a talleres lleva décadas entre nosotros. Lo que cambia es la visibilidad de estas experiencias y su presentación bajo un concepto que conecta vacaciones, curiosidad y desarrollo personal. En agosto de 2026, IHG Hotels & Resorts difundió una encuesta realizada con Talker Research a 1.000 estadounidenses: el 47% manifestó interés en hacer una skillcation y el 68% consideró que una experiencia así podría cambiarle la vida. El estudio también encontró que el 41% de los participantes de la generación Z y millennials había realizado una, frente al 16% de los baby boomers. Son resultados de esa muestra estadounidense, no porcentajes representativos de todos los viajeros del mundo. El atractivo es fácil de entender: reservar unos días para ese interés que siempre queda pendiente. Además, aprender junto a un instructor permite relacionarse con el destino desde la práctica. La gastronomía se descubre cocinando; un paisaje, intentando pintarlo; y el mar, aprendiendo a interpretar sus movimientos. Cinco ejemplos de skillcations para inspirar el próximo viaje 1. Cocina en la Toscana: ponerse el delantal en Italia La operadora Not In The Guidebooks ofrece en la Toscana una escapada de cuatro noches que incluye dos clases prácticas de cocina italiana, de tres a cuatro horas cada una, además de excursiones y comidas. Es una fórmula para quienes quieren dedicar tiempo real a cocinar y conservar espacio para conocer la región. Antes de reservar, conviene preguntar qué recetas se trabajan, cuánto participa cada alumno y si el curso se adapta a restricciones alimentarias. 2. Surf en Marruecos: aprender a leer el Atlántico Much Better Adventures comercializa un programa de una semana para aprender surf cerca de Taghazout, en la costa occidental de Marruecos. La enseñanza incluye remar, ponerse de pie, girar e interpretar olas, corrientes y condiciones de la playa. Aquí el aprendizaje requiere repetición: probar, caerse, volver a intentarlo y recibir correcciones. La progresión personal y las condiciones del mar marcarán lo que cada viajero consiga durante su estancia. 3. Pintura en Francia: mirar el destino con otros ojos Dentro de su oferta francesa, Not In The Guidebooks incluye una estancia de seis noches centrada en el retrato al óleo, con cinco días de enseñanza y alojamiento con comidas. El interés de una propuesta así está en disponer de continuidad para trabajar una técnica. Para elegir bien, conviene revisar si admite principiantes, qué materiales facilita y cuánto tiempo se dedica a clases y práctica libre. 4. Joyería en Gascuña: vacaciones alrededor de un oficio La misma operadora ofrece en Gascuña, Francia, un viaje de siete noches con cuatro talleres de elaboración de joyas, materiales y equipamiento, además de dos excursiones a localidades cercanas. Es una alternativa para quienes prefieren trabajar con las manos y explorar un oficio artesanal. Eso sí: un taller vacacional permite iniciarse o perfeccionar técnicas concretas; no equivale por sí solo a una formación profesional. 5. Buceo en Chile: una habilidad para futuros viajes Las skillcations también pueden organizarse en América Latina. PADI Adventures publica cursos Open Water Diver en la Región de Valparaíso, Chile, entre ellos una opción con Buddha Divers. Para quienes buscan aprender a bucear, el curso puede convertirse en el eje de una escapada costera. Antes de contratar, hay que confirmar requisitos, calendario, idioma, equipo incluido y condiciones para obtener la certificación. Una experiencia introductoria y un curso certificable son productos diferentes. ¿Dónde encontrar y reservar una skillcation? Hay dos caminos: contratar un viaje que combine alojamiento y formación, o diseñar una escapada alrededor de una escuela o instructor. Not In The Guidebooks reúne propuestas de cocina, arte y oficios, con programas de varios días. Much Better Adventures ofrece aventuras guiadas que incluyen aprendizaje de actividades como el surf. PADI Adventures permite buscar cursos y experiencias de buceo con centros de distintos destinos. Otra fuente de inspiración es Responsible Travel, que reúne vacaciones de cocina y pintura, entre otras categorías. Al comparar propuestas, importa revisar quién organiza y enseña cada actividad: una plataforma de búsqueda, una operadora y una escuela cumplen funciones distintas. Cómo elegir unas vacaciones para aprender y disfrutarlas La primera pregunta es qué te gustaría seguir haciendo al regresar. Ese interés ayuda a elegir un viaje que tenga sentido para ti, más allá de lo atractivo que se vea en redes. Después conviene revisar las horas efectivas de enseñanza, el nivel requerido, el idioma, el tamaño del grupo y las inclusiones. Dos programas de una semana pueden ofrecer cantidades muy distintas de práctica. También hay que confirmar fechas disponibles, traslados, materiales y condiciones de cancelación. Y vale la pena dejar tiempo libre. Aprender una habilidad puede ser parte del descanso, pero llenar cada jornada de objetivos puede convertir las vacaciones en otra agenda exigente. Además, considerarando que la incorporación de talleres o cursos encarecen el costo de unas vacaciones, siempre es conveniente consultar las técnicas que usan los viajeros para volar más barato; y revisar los errores comunes que aumentan el costo los viajes, para no caer en ellos. El mejor resultado quizá aparezca meses después: cuando prepares en casa aquella receta, retomes el pincel o elijas el próximo destino porque ahora sabes disfrutarlo de una forma nueva. Y, finalmente, si lo tuyo no es el aprendizaje, también puedes sumarte a otra de las tendencias del viajero moderno: planificar unas vacaciones con propósito. 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